Alimentación para el desarrollo cerebral del bebé
Los primeros 1000 días de la vida de un niño se consideran cruciales para su desarrollo cognitivo, social y emocional. Ahí es cuando se determinan la estructura y la capacidad del cerebro. Cuando los niños tienen tres años, sus cerebros son tres veces más grandes de lo que eran cuando nacieron. Es por eso que se pone tanto énfasis en cómo alimentar a su bebé para una salud cerebral óptima.
El cerebro de un niño pequeño es mucho más vulnerable a las deficiencias nutricionales que el cerebro de una persona mayor. Los bebés deben consumir solo leche materna o leche de fórmula durante los primeros 6 meses. Después de eso, puede comenzar a incorporar alimentos como yogur, queso, cereales fortificados con hierro y frutas y verduras en puré o blandas, sin dejar de darle a su hijo leche materna o leche de fórmula.
A los 12 meses, los bebés pueden pasar a la leche entera como bebida principal, además del agua, si su familia ya no los amamanta. También puede continuar amamantando, aunque no sea la principal fuente de nutrición. La American Academy of Pediatrics (Academia Estadounidense de Pediatría) recomienda continuar amamantando durante dos años o hasta más, si tanto la madre como el niño están dispuestos y son capaces de hacerlo. Hable con el profesional de atención médica de su hijo o con un dietista si tiene dudas sobre la alimentación o el crecimiento de su hijo y recuerde plantear sus preguntas en cada visita para niño sano. El profesional de atención médica de su hijo está capacitado para responder las preguntas sobre nutrición relacionadas con el niño.
La American Academy of Pediatrics (Academia Estadounidense de Pediatría) enumera 14 nutrientes importantes para el desarrollo temprano del cerebro en los primeros 1000 días. Estos son los siguientes: proteínas, glucosa, zinc, colina, selenio, vitamina B12, yodo, vitamina A, hierro, vitamina B6, ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga, cobre, vitamina K y folato. Aquí encontrará información sobre cómo obtener alguno de ellos.
Proteínas, grasas y carbohidratos
Las proteínas, las grasas y los carbohidratos son macronutrientes, que son los nutrientes que el cuerpo de un niño necesita en grandes cantidades. Los niños pequeños, incluso aquellos que son quisquillosos con la comida, suelen aceptar leche, queso y yogur. Los productos lácteos enteros o bajos en grasa proporcionan los tres macronutrientes de un solo bocado o trago.
- 1 taza de leche entera aporta 8 gramos de proteína, 8 gramos de grasa y 11 gramos de carbohidratos.
- Un envase de 6 onzas de yogur natural de leche entera tiene 6 gramos de proteína, 6 gramos de grasa y 8 gramos de carbohidratos.
- Una porción de 1,5 onzas de queso cheddar (42 gramos) tiene aproximadamente 10 gramos de proteína, 14 gramos de grasa y 0,75 gramos de carbohidratos.
Las pautas alimentarias recomiendan que los niños pequeños de 12 a 24 meses consuman de 1 2/3 a 2 porciones de lácteos al día, y los niños de dos a tres años de 2 a 2 1/2 porciones.
Yodo
El yodo es un nutriente esencial para la salud de la tiroides y el desarrollo del sistema nervioso central. Una deficiencia de moderada a grave en los niños puede disminuir el cociente intelectual de 12 a 13,5 puntos.
La gente suele obtener yodo de fuentes lácteas y de la sal de mesa enriquecida con yodo, es decir, yodada. Si cocina o condimenta con sal, asegúrese de comprar sal yodada. Otras fuentes de yodo son los mariscos, los huevos, el queso, la leche y el yogur.
Vitamina A
La vitamina A juega un papel importante en el crecimiento y la comunicación celulares, que es la manera en que las células se envían mensajes entre sí. Se encuentran altas concentraciones de vitamina A en las batatas, la calabaza, las espinacas, las zanahorias y la leche. La leche y los cereales suelen estar fortificados con vitamina A, por lo que son una fuente frecuente de vitamina A para los niños. La vitamina A también se encuentra en las verduras de hojas verdes, y en las frutas y verduras de color naranja y amarillo.
Hierro
El hierro es un mineral que contribuye al desarrollo del cerebro. Una deficiencia de hierro en los bebés y los niños pequeños puede llevar a un desarrollo psicológico más lento, retraimiento social y dificultad para concentrarse. Los niños pequeños pueden obtener hierro a través de cereales fortificados para el desayuno y productos de pan, frijoles, lentejas, guisantes y carne.
Beber leche más allá de las cantidades diarias recomendadas puede hacer que el niño esté menos interesado en comer otros alimentos nutritivos, lo que puede causar deficiencia de hierro y anemia. La cantidad de leche que necesitan depende de la edad del niño. La recomendación diaria para niños pequeños de 12 a 23 meses es de 1,6 a 2 tazas de leche o lácteos por día. Si su hijo consume más que esto o parece no querer comidas balanceadas en favor de beber leche, considere hablar con el equipo de atención médica de su hijo, así como con un dietista, sobre si su hijo podría beneficiarse de un suplemento de hierro o de cambios en la dieta.
Zinc
El zinc es otro mineral que, junto con el hierro, contribuye al desarrollo cognitivo y motor de los niños. Está en la carne, los productos lácteos como la leche y el yogur, las legumbres y los huevos. La carencia de zinc en los primeros años de vida del niño está relacionada con dificultades de aprendizaje, atención, estado de ánimo y memoria.
Los lactantes alimentados con leche materna o artificial y los niños que comen alimentos variados suelen obtener todos los nutrientes que necesitan para favorecer su crecimiento y desarrollo cerebral. Para más información sobre la alimentación de su bebé, consulte esta conversación con pediatras de Mayo Clinic.