El dolor de pierna puede ser constante o intermitente. Puede empezar de repente o empeorar a lo largo de un período. Puede afectar la pierna entera o una parte específica, como la tibia o la rodilla. El dolor de pierna puede empeorar en determinados momentos, por ejemplo, durante la noche o a primera hora de la mañana. Puede empeorar con la actividad y mejorar al descansar. El dolor de pierna puede ser punzante, intenso, sordo, continuo o con sensación de hormigueo.
Algunos dolores de pierna son simplemente molestos. Pero un dolor más intenso en la pierna puede afectar la capacidad de caminar o de soportar peso sobre dicha pierna.
El dolor de pierna es un síntoma con muchas causas posibles. La mayoría de los casos de dolor de pierna se deben al desgaste natural o al uso excesivo. También pueden ser consecuencia de lesiones o afecciones de salud en las articulaciones, los huesos, los músculos, los ligamentos, los tendones, los nervios u otros tejidos blandos. Algunos tipos de dolor de pierna pueden deberse a problemas en la parte inferior de la columna vertebral. El dolor de pierna también puede ser consecuencia de coágulos sanguíneos, venas varicosas o un flujo sanguíneo deficiente.
Algunas causas comunes del dolor de pierna incluyen las siguientes:
Artritis
Problemas de flujo sanguíneo
Afecciones óseas
Infección
Lesiones
Problemas en los nervios
Afecciones musculares
Otros problemas
Por lo general, el dolor leve en las piernas mejora con tratamientos en casa. Para aliviar el dolor leve y la hinchazón:
Tome analgésicos que pueda comprar sin receta médica. Los productos para la piel pueden servir, como cremas, parches y geles. Algunos ejemplos son productos que incluyen mentol, lidocaína o diclofenaco sódico (Voltaren Arthritis Pain). También puede probar con analgésicos, como acetaminofén (Tylenol, otros), ibuprofeno (Advil, Motrin IB, otros) o naproxeno sódico (Aleve).
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