Una ampolla es una elevación de la piel que está llena de líquido transparente. La ampolla puede formarse a causa de presión, calor, humedad, fricción o quemaduras. Por ejemplo, esta puede aparecer en el talón al rozar con el interior del zapato. También puede formarse en el dedo pulgar luego de haber remado en kayak.
Por lo general, las ampollas son lesiones menores que se puede tratar usted mismo.
Si una ampolla no es muy dolorosa, intente evitar que se abra. La piel intacta sobre la ampolla puede proporcionar una barrera natural contra las bacterias y reduce el riesgo de infección. Cubra la ampolla con una venda o con un apósito adhesivo de molesquín. El molesquín es un tejido duradero que puede ayudar a proteger las ampollas en zonas de mucha fricción.
Corte un trozo de apósito adhesivo de molesquín de manera que sea aproximadamente 1 pulgada (2,5 centímetros) más grande que la ampolla. Doble los lados no adhesivos de manera que se unan y corte un semicírculo del tamaño aproximado de la ampolla. Cuando despliegue el apósito adhesivo de molesquín, tendrá un agujero en el centro del tamaño aproximado de la ampolla. Aplique el apósito adhesivo de molesquín sobre la ampolla de manera que esta quede en el agujero que hizo. Luego, cubra la ampolla y el apósito adhesivo de molesquín con una gasa.
Para aliviar el dolor relacionado con la ampolla, drene el líquido sin quitar la piel que la recubre. Si tiene diabetes, mala circulación o tendencia a contraer infecciones, tenga especial cuidado para evitarlas.
¿Cómo drenar una ampolla y ayudar a prevenir una infección?
Busque atención médica si la ampolla parece infectada. Algunos signos de infección son los cambios en el color de la piel que se extienden desde la ampolla, aumento del dolor, pus o piel caliente.
Estos consejos pueden ayudar a prevenir las ampollas:
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