El zinc, que es un nutriente presente en todo el organismo, contribuye al funcionamiento del sistema inmunitario y del metabolismo. El zinc también es importante para la cicatrización de heridas y para el sentido del gusto y del olfato.
Con una dieta variada, el organismo suele obtener suficiente zinc. Las fuentes alimentarias de zinc incluyen el pollo, la carne roja y los cereales de desayuno fortificados.
Se utiliza zinc oral para tratar los resfriados, pero puede disminuir la eficacia de ciertos medicamentos y causar efectos secundarios.
La cantidad diaria recomendada de zinc es de 8 miligramos (mg) para las mujeres y de 11 mg para los hombres adultos.
Según las investigaciones sobre el zinc oral para afecciones específicas, se ha descubierto lo siguiente:
El zinc de aplicación tópica se conoce como óxido de zinc. La crema, ungüento o pasta de óxido de zinc se aplica sobre la piel para prevenir afecciones como la dermatitis del pañal y las quemaduras por el sol.
Los suplementos orales de zinc podrían beneficiar a las personas con niveles bajos de zinc. El zinc también puede acortar la duración de un resfriado si se toma poco después de que aparezcan los síntomas.
Sin embargo, no use zinc intranasal, que se ha relacionado con la pérdida del sentido del olfato.
El zinc oral puede causar lo siguiente:
Cuando se toma zinc por vía oral a largo plazo y en dosis elevadas, puede causar una deficiencia de cobre. Las personas con niveles bajos de cobre pueden experimentar problemas neurológicos, como entumecimiento y debilidad en brazos y piernas.
Los Institutos Nacionales de Salud consideran que 40 mg de zinc al día es la dosis límite superior para los adultos y 4 mg de zinc al día para los bebés menores de 6 meses.
No use zinc intranasal. Esta forma de zinc se ha relacionado con la pérdida del sentido del olfato.
Estas son algunas de las posibles interacciones:
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