Los problemas para controlar la vejiga, como la incontinencia urinaria, son frecuentes. Por suerte, hay formas sencillas de mejorar el control de la vejiga y la calidad de vida.
Estos cambios en el estilo de vida funcionan y son seguros y sencillos. Cuestan poco o nada. Inténtelos antes de probar otros tratamientos, como medicamentos o cirugías, o utilícelos en combinación con otros tratamientos.
Los líquidos y algunos alimentos pueden afectar a la vejiga.
Todo el mundo debe beber la suficiente cantidad de líquidos; no obstante, una ingesta excesiva de líquidos puede hacer que los problemas con la vejiga empeoren. La cantidad de líquido necesaria dependerá de su estado de salud, su actividad y donde viva.
Para aquellos que se levantan varias veces por la noche para orinar:
Beber muy poco líquido puede hacer que las sustancias de desecho del organismo se acumulen en la orina. Estas sustancias de desecho pueden hacer que la orina se vuelva de color amarillo oscuro y que tenga un olor fuerte. Esta acumulación puede irritar la vejiga y aumentar la necesidad de ir al baño.
Ciertos alimentos y bebidas pueden irritar la vejiga, por ejemplo:
Evite estos posibles irritantes de la vejiga durante aproximadamente una semana para ver si sus síntomas mejoran. Luego, incorpore progresivamente (cada 1 o 2 días) uno a su dieta. Anote los cambios en la cantidad de orina.
Cambiar sus hábitos alimentarios no significa que ya no pueda volver a tomar sus comidas y bebidas favoritas. Bastará con tomarlas con menos frecuencia para notar cambios.
Las personas con vejigas demasiado activas se acostumbran a orinar con frecuencia o al sentir la más mínima necesidad. Algunas pueden ir al baño para evitar orinarse encima, incluso cuando no tienen necesidad de hacerlo.
Después de un tiempo, la vejiga le indica al cerebro que está llena cuando no lo está. Esto crea la necesidad de orinar.
El entrenamiento de la vejiga implica cambiar los hábitos. Significa ir al baño a horas fijas, incluso cuando no se siente el impulso de orinar. A medida que los intervalos de micción van aumentando, la vejiga se llena más. Esto contribuye a controlar el impulso de orinar.
Un programa de entrenamiento de la vejiga suele seguir estos pasos básicos:
Espere más tiempo antes de orinar. El diario de la actividad urinaria puede indicarle el intervalo de espera entre micciones. Añada 15 minutos. Si normalmente orina cada hora, trate de esperar una hora y 15 minutos.
Poco a poco, vaya aumentando el tiempo de ir al baño hasta que pueda esperar entre 2 y 4 horas cada vez. Aumentar el tiempo lentamente ofrece más posibilidades de éxito.
Siga un horario. Una vez que haya establecido un horario, haga todo lo posible para cumplirlo. Orine inmediatamente después de despertarse por la mañana. Orine también a cada hora programada, incluso si no tiene ganas de ir al baño.
Si tiene ganas, pero no es hora de ir, trate de esperar. Haga algo para distraerse o intente relajarse de alguna manera, como practicar la respiración profunda. Si siente que va a tener un accidente, vaya al baño, pero luego vuelva a su horario.
No se desanime si no lo consigue las primeras veces. Siga intentando. Es probable que vaya ganando control.
Los músculos del suelo pélvico ayudan a controlar la micción. Hacer ejercicios del suelo pélvico de manera regular puede fortalecer estos músculos.
Los músculos del suelo pélvico abren y cierran el conducto, conocido como uretra, que transporta la orina desde la vejiga hacia fuera del cuerpo. Estos músculos también sostienen la vejiga al caminar, pararse, levantar objetos y estornudar.
Para fortalecer los músculos del suelo pélvico:
Para asegurarse de hacerlos bien, pídale orientación al profesional de atención médica. También puede ver a un fisioterapeuta que tenga conocimientos sobre ejercicios de suelo pélvico.
Ver que está usando los músculos correctos podría ayudar con los ejercicios de Kegel. A veces, algunos ejercicios de biorretroalimentación se pueden hacer en casa.
Pesas vaginales. Las pesas en forma de cono son otra opción para ayudar a hacer los ejercicios de Kegel. Debe colocar un peso en la vagina. Luego, apriete los músculos del suelo pélvico para evitar que el peso se caiga.
Muchos conos vienen en conjuntos de diferentes pesos. De este modo, puede aumentar el peso a medida que se fortalecen los músculos del suelo pélvico.

Los músculos del suelo pélvico sostienen los órganos pélvicos. Estos órganos comprenden el útero, la vejiga y el recto. Los ejercicios de Kegel pueden ayudar a fortalecer los músculos del suelo pélvico.

Los músculos del suelo pélvico masculino soportan la vejiga y el intestino, y afectan a la función sexual. Los ejercicios de Kegel pueden ayudar a fortalecer estos músculos.
Determinados medicamentos, el sobrepeso, el tabaquismo y la falta de actividad física pueden influir en los problemas de control de la vejiga. Los siguientes pueden contribuir a controlar la vejiga:
Las terapias conductuales requieren tiempo y práctica. Pero si sigue el programa, es probable que vea una mejora en sus síntomas. Si eso no funciona, hable con su profesional de atención médica para probar otra estrategia.
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