Diagnóstico
Para diagnosticar los espasmos esofágicos, el profesional de atención médica puede recomendar lo siguiente:
- Endoscopia superior. En la endoscopia superior, se utiliza una cámara diminuta en el extremo de una sonda flexible para examinar visualmente el aparato digestivo superior. La endoscopia también se puede usar para recolectar una muestra de tejido que se analiza para detectar otras enfermedades esofágicas. Esta muestra de tejido se conoce como biopsia.
- Radiografías del aparato digestivo superior, lo que también se conoce como esofagografía. Para estas radiografías, el paciente debe beber un líquido blanquecino que recubre y llena la mucosa interna del sistema digestivo. El líquido le permite a un especialista ver la silueta del esófago, del estómago y del intestino delgado. Algunas personas pueden tener heces blandas durante 1 o 2 días después de esta prueba.
- Manometría esofágica. Esta prueba mide las contracciones musculares rítmicas del esófago al tragar, la coordinación y la fuerza que ejercen los músculos del esófago y lo bien que se relaja o se abre el esfínter esofágico inferior al tragar.
Tratamiento
El tratamiento depende de la frecuencia y la intensidad de los espasmos esofágicos.
Si los espasmos solo son esporádicos, un profesional de atención médica podría recomendar primero evitar los alimentos extremadamente calientes o fríos para ver si eso alivia los síntomas.
Si los espasmos hacen que te resulte difícil comer o beber, el profesional de atención médica podría recomendarte lo siguiente:
- Control de cualquier afección subyacente. Los espasmos esofágicos a veces se asocian con afecciones como acidez estomacal o enfermedad por reflujo gastroesofágico. Un profesional de atención médica podría recomendarte inhibidores de la bomba de protones para tratar la enfermedad por reflujo gastroesofágico. En ocasiones, se puede recetar un antidepresivo, como la imipramina. Este medicamento puede ayudarte a reducir la sensación de dolor en el esófago.
- Medicamentos para relajar los músculos que utilizas al tragar. El aceite de yerbabuena, las inyecciones de toxina botulínica A (Botox) en el esófago o los bloqueadores de los canales de calcio, como el diltiazem (Cardizem, Tiazac, entre otros), pueden hacer que los espasmos sean menos intensos.
- Cirugía (miotomía). Si el medicamento no funciona, el profesional de atención médica podría recomendarte un procedimiento que consiste en cortar el músculo del extremo inferior del esófago. Este procedimiento, denominado miotomía, puede ayudar a atenuar las contracciones esofágicas. Debido a que no existen estudios a largo plazo de este enfoque, por lo general, la miotomía no se recomienda para los espasmos esofágicos. Sin embargo, se podría considerar si otros tratamientos no funcionan.
- Miotomía endoscópica por vía oral. El procedimiento de miotomía endoscópica por vía oral es de invasión mínima. Esta técnica nueva consiste en colocar un endoscopio por la boca hasta la garganta. Esto permite al cirujano hacer un corte en el revestimiento interior del esófago. Luego, como en la miotomía estándar, el cirujano corta el músculo en el extremo inferior del esófago. Al igual que en la miotomía estándar, la miotomía endoscópica por vía oral generalmente se considera solo si los demás tratamientos no funcionan.
Estilo de vida y remedios caseros
Para ayudarte a lidiar con los espasmos esofágicos ocasionales, intenta lo siguiente:
- Evita exponerte a los factores desencadenantes. Haz una lista de los alimentos y bebidas que te provocan espasmos esofágicos.
- Elige alimentos tibios o frescos. Deja reposar los alimentos y las bebidas que estén muy calientes o muy fríos unos minutos antes de consumirlos.
- Chupa una pastilla de yerbabuena. El aceite de yerbabuena es un relajante del músculo liso y puede ayudar a aliviar los espasmos esofágicos. Coloca la pastilla de yerbabuena debajo de la lengua.
Preparación para la consulta
Es posible que te remitan a un profesional de atención médica que se especialice en el aparato digestivo, también llamado gastroenterólogo.
Qué puedes hacer
- Ten en cuenta cualquier restricción previa a la cita médica, por ejemplo, hacer ayuno antes de la cita.
- Anota los síntomas que tengas, aun aquellos que quizás no parezcan relacionados con el motivo de la cita médica.
- Toma nota de cualquier factor desencadenante de los síntomas, como, por ejemplo, ciertas comidas.
- Haz una lista de todos los medicamentos, vitaminas y suplementos que tomas.
- Anota información médica clave, como otras afecciones que tengas.
- Anota información personal crucial, como momentos importantes de estrés o cambios recientes en tu vida.
- Anota las preguntas que quieras hacer durante la cita médica.
- Pídele a un amigo o a un familiar que te acompañe, para que te ayude a recordar lo que se hable durante la cita médica.
Preguntas para hacerle al médico
- ¿Cuál es la causa más probable de mis síntomas?
- ¿Qué pruebas deben hacerme? ¿Existe alguna preparación especial para estas?
- ¿Esta afección suele ser temporal o persistente?
- ¿Qué tratamientos hay disponibles?
- ¿Qué tipos de comidas suelen empeorar mis síntomas?
- Tengo otros problemas de salud. ¿Cuál es la mejor manera de controlar estas afecciones de manera conjunta?
Además de las preguntas que preparaste, no dudes en hacer otras.
Qué esperar del médico
Es probable que te hagan algunas preguntas. Estar listo para responderlas puede dejar tiempo para revisar los puntos a los que quieras dedicar más tiempo. Es posible que se te pregunte lo siguiente:
- ¿Cuándo comenzaste a tener los síntomas? ¿Cuál es su gravedad?
- ¿Han sido los síntomas continuos u ocasionales?
- ¿Existe algo que parezca mejorar o empeorar los síntomas?
- ¿Hacer esfuerzo te provoca dolor en el pecho?
- ¿El dolor en el pecho está relacionado con el dolor en el brazo o en la mandíbula, la falta de aire o las náuseas?
- ¿Tus síntomas están relacionados con las comidas? ¿Se desencadenan a causa de algún alimento o tipo de comida en particular?
- ¿Tienes síntomas de acidez estomacal después de comer, como una sensación de ardor en el pecho o un sabor ácido en la boca?
- ¿Te levantaste alguna vez durante la noche con acidez estomacal, dolor de pecho o con sabor ácido en la boca?
- ¿Tienes dificultad para tragar la comida, o tuviste que cambiar tu alimentación para no tener dificultades al tragar?