La cefalea en racimos presenta un determinado tipo de dolor y patrón de ataques. El diagnóstico depende de la descripción del dolor, su localización, su intensidad y otros síntomas. También son importantes la frecuencia con la que ocurren y la duración de los dolores de cabeza.
En el caso de la cefalea en racimos, un neurólogo, que es un especialista capacitado en el tratamiento de las cefaleas, hace un diagnóstico a partir de los antecedentes médicos, los síntomas y una exploración física y neurológica. Los neurólogos también se especializan en afecciones neurológicas que afectan el cerebro y el sistema nervioso.
En las personas con dolores de cabeza inusuales o complicados, las pruebas para descartar otras causas del dolor pueden ser estas:
No se conoce una cura para las cefaleas en racimos. El objetivo del tratamiento es reducir el dolor, acortar la duración del episodio de cefalea en racimos y prevenir nuevos ataques.
Como el dolor de la cefalea en racimos suele aparecer de forma repentina y desaparecer con rapidez, puede resultar difícil de tratar. El tratamiento requiere medicamentos de acción rápida.
El propósito de estos tratamientos es detener una cefalea en racimos una vez que haya comenzado.
Oxígeno. Inhalar oxígeno puro con una mascarilla ofrece alivio a la mayoría de quienes lo usan. Este tratamiento, que es seguro, comienza a hacer efecto aproximadamente a los 15 minutos.
El oxígeno, por lo general, no produce efectos secundarios, pero no está indicado para personas con enfermedad pulmonar obstructiva crónica grave.
Triptanos. El sumatriptán (Imitrex) se administra mediante inyección cuando comienzan los síntomas de la cefalea en racimos. También se ha demostrado que el sumatriptán en atomizador nasal u otro triptano, como el zolmitriptán (Zomig), funcionan, pero no actúan tan rápidamente como una inyección.
No se recomienda el sumatriptán para personas que tienen hipertensión arterial no controlada o enfermedades cardíacas.
Las inyecciones y los atomizadores nasales se usan con mayor frecuencia que los medicamentos por vía oral porque actúan más rápido.
El tratamiento preventivo se inicia cuando comienza el período de este tipo de cefalea con el objetivo de detener las crisis. Una vez que la crisis de cefalea en racimos termina, un profesional de atención médica le ayudará a dejar de tomar el medicamento de forma gradual.
Bloqueadores de los canales de calcio. La sustancia bloqueadora de los canales de calcio llamada verapamilo (Calan SR, Verelan) suele ser la primera opción para prevenir la cefalea en racimos. Es posible que el verapamilo se administre junto con otros medicamentos. A veces, se requiere un tratamiento prolongado para controlar la cefalea en racimos crónica.
La mayoría de las personas toleran bien el verapamilo, pero los efectos secundarios pueden ser estreñimiento, náuseas, cansancio y latido cardíaco irregular.
Corticoides. Estos medicamentos, como la prednisona (Prednisone Intensol, Rayos), actúan rápidamente para aliviar la cefalea en racimos. Podrían usarse en personas que no tienen cefalea en racimos con frecuencia y cuyos episodios son breves. Estos medicamentos podrían ayudar a aliviar los síntomas hasta que los medicamentos de uso prolongado comiencen a actuar. Se suelen usar en combinación con el verapamilo.
Es posible que los corticoides sean útiles si se usan por varios días, pero su uso prolongado puede causar efectos secundarios graves. Los efectos secundarios pueden abarcar diabetes, hipertensión arterial y osteoporosis.
Litio (Lithobid). Este medicamento está indicado para tratar el trastorno bipolar. Podría ayudar a prevenir la cefalea en racimos crónica o de larga duración. Está indicado para quienes no pueden usar otros medicamentos o para quienes otros tratamientos no han dado resultado.
Entre los efectos adversos se encuentran el temblor, la sed excesiva y problemas en los riñones. Tomar este medicamento implica la necesidad de análisis de sangre frecuentes y otros estudios para saber si hay efectos secundarios graves.
Bloqueo nervioso. Consiste en administrar una inyección de analgésico en la zona posterior de la cabeza. El medicamento se aplica en una zona alrededor de un nervio llamado nervio occipital. La inyección podría incluir un medicamento para adormecer, conocido como anestésico, y un corticoide.
El bloqueo del nervio occipital puede ayudar a aliviar los síntomas hasta que los medicamentos de uso prolongado hagan efecto. A menudo se usa en combinación con el verapamilo.
Entre los medicamentos preventivos para la cefalea en racimos se encuentran los anticonvulsivos, como el topiramato (Topamax, Qudexy XR).
En casos excepcionales, la cirugía podría ayudar a personas con cefalea en racimos crónica que no obtienen alivio con otros tratamientos.
Algunas intervenciones quirúrgicas para tratar la cefalea en racimos dañan las vías nerviosas que se cree que están relacionadas con la causa del dolor en este tipo de cefalea.
Sin embargo, los beneficios a largo plazo de estas cirugías no están garantizados y las complicaciones pueden ser graves, como debilidad muscular en la mandíbula y pérdida de sensibilidad en algunas partes del rostro y la cabeza.
La neuromodulación es un tratamiento que estimula los nervios y modifica su respuesta al dolor. Existen varios procedimientos de neuromodulación, como la estimulación del ganglio esfenopalatino, la estimulación del nervio occipital y la estimulación cerebral profunda.
Estos procedimientos consisten en colocar un dispositivo en zonas específicas del cerebro que envía una señal eléctrica para bloquear el dolor. Estos procedimientos han mostrado resultados prometedores en el tratamiento de la cefalea en racimos. Se necesitan más estudios al respecto.
Los estudios indican que las respuestas a los bloqueos de los nervios occipitales sugieren que estos nervios, situados en la parte posterior de la cabeza, cerca de la base del cráneo, constituyen un buen objetivo para el tratamiento mediante neuroestimulación de la cefalea en racimos. La estimulación del nervio occipital parece ser eficaz en algunas personas con cefalea en racimos que no responden al tratamiento farmacológico.
Para evitar un ataque de cefalea en racimos durante un período de racimos, pruebe lo siguiente:
Lo más probable es que empiece por acudir a un profesional de atención primaria. Sin embargo, podrían remitirle a un neurólogo.
A continuación, encontrará información que le ayudará a prepararse para la cita médica.
Cuando haga la cita, pregunte si debe hacer algo antes, como ayunar para ciertos análisis.
Una de las cosas más útiles que puede hacer es llevar un diario de los dolores de cabeza. Cada vez que tenga un dolor de cabeza, anote estos detalles que le darán al profesional de atención médica información útil para el diagnóstico:
Si es posible, lleve a un familiar o amigo a su cita para que le ayude a recordar la información que reciba.
Haga una lista de preguntas para hacer al médico. A continuación, se enumeran algunas de las preguntas básicas sobre la cefalea en racimos:
No dude en hacer todas las preguntas que tenga.
Es probable que el médico le haga preguntas, como las siguientes:
Vivir con cefalea en racimos puede ser difícil. Los ataques de cefalea en racimos pueden afectar las relaciones, el trabajo y la calidad de vida.
Hablar con un consejero o terapeuta puede ayudar. Un grupo de apoyo para las cefaleas puede ayudarle a obtener apoyo e información. El profesional de atención médica podría sugerirle un terapeuta o un grupo de apoyo en su zona.
La melatonina, una hormona que regula el reloj biológico, podría ayudar a aliviar los ataques de cefalea en racimos. La capsaicina, una sustancia química derivada del chile picante, se puede aplicar en la nariz. La capsaicina puede disminuir la frecuencia y la intensidad de los ataques de cefalea en racimos. Hable con el profesional de atención médica antes de usar cualquier tratamiento alternativo.