¿Podría su hijo adolescente correr riesgo de suicidio? Ciertas circunstancias, como problemas de salud, dificultades familiares y retos sociales, podrían aumentar la probabilidad de que algunos adolescentes mueran por suicidio. Descubra cómo determinar si su hijo adolescente podría estar en riesgo. Y descubra a dónde acudir para recibir ayuda y tratamiento.
En ocasiones, tener pensamientos relacionados con el deseo de no seguir viviendo puede ser una experiencia frecuente entre los adolescentes. Es mucho menos frecuente que esos pensamientos deriven en considerar el suicidio y hacer planes para llevarlo a cabo.
Muchos adolescentes que tratan de suicidarse tienen una enfermedad de salud mental. Esa afección puede hacer que sea más difícil lidiar con el estrés propio de la adolescencia. Quizás a estos adolescentes les resulte muy difícil lidiar con el rechazo, el fracaso, las rupturas sentimentales, los problemas escolares o las preocupaciones familiares.
Tal vez no vean la manera de hacer frente a todo lo que están atravesando. Quizás los adolescentes tampoco comprendan del todo que el suicidio es una respuesta definitiva a problemas temporales que, aunque les parezcan insuperables, a menudo tienen solución.
Muchos adolescentes logran sobrellevar situaciones estresantes de carácter médico, físico y personal sin intentar suicidarse. Sin embargo, es importante estar al tanto de los factores de riesgo.
Los problemas médicos o físicos que pueden aumentar el riesgo de suicidio son:
Otras situaciones que pueden aumentar el riesgo incluyen las siguientes:
Los adolescentes que han intentado suicidarse en el pasado también corren un mayor riesgo.
Los signos de advertencia incluyen los siguientes:
Otras señales de advertencia pueden parecer comportamientos propios de la adolescencia:
Los adolescentes que tienen pensamientos suicidas también podrían presentar cambios de personalidad. Y pueden sentirse muy ansiosos o angustiados cuando hacen algunas de las cosas mencionadas anteriormente como señales de alerta.
Si cree que su hijo adolescente corre un peligro inmediato, llame al 911, al número local de emergencias o a una línea directa para prevención del suicidio. En los Estados Unidos, llame o envíe un mensaje de texto al 988 para comunicarse con la Línea para prevención del suicidio y para personas en situación de crisis 988. Están disponibles las 24 horas, los siete días de la semana. Puede llamar, enviar un mensaje de texto o chatear a través de la línea de ayuda 988. Los servicios son gratuitos y confidenciales, y están disponibles en inglés y español.
Si sospecha que su hijo adolescente podría estar pensando en suicidarse, hable con él inmediatamente. No tenga miedo a usar la palabra “suicidio”. Hablar sobre el suicidio no le dará a un niño ideas para autolesionarse.
Pregúntele a su hijo adolescente cómo se siente y tómese el tiempo para escucharlo de verdad. No menosprecie las preocupaciones o inquietudes de su hijo adolescente. Asegúrele a su hijo que lo ama y que se preocupa por él. Recuerde a su hijo adolescente que, juntos, pueden afrontar cualquier situación por la que esté pasando.
Pida una cita con el profesional de atención médica de su hijo adolescente. Además de hablar con su hijo adolescente y con usted sobre lo que está sucediendo, quizás el profesional de atención médica le pida hablar con otras personas cercanas a su hijo adolescente. Los boletines escolares y los expedientes médicos o de salud mental también pueden resultar útiles.
Los adolescentes que tienen pensamientos suicidas suelen necesitar la ayuda de un especialista. Puede ser un psiquiatra, un psicólogo u otro profesional de la salud mental con licencia. Puede resultar útil buscar un profesional especializado en el tratamiento de la salud mental en los niños. La atención puede incluir conversar con usted y con su hijo adolescente. En ocasiones, también pueden verse involucrados otros miembros de la familia.
En algunas situaciones, puede resultar difícil garantizar la seguridad en casa de un adolescente que tiene pensamientos suicidas. Quizás el equipo de atención médica del adolescente le sugiera un tratamiento en un hospital o en un programa ambulatorio intensivo.
Puede tomar medidas para ayudar a mantener a salvo a su hijo. Por ejemplo:
Controle los medicamentos
Quizás un número bajo de adolescentes tenga más pensamientos suicidas al tomar medicamentos llamados antidepresivos. Si bien estos medicamentos pueden derivar temporalmente en un aumento de los pensamientos suicidas, las investigaciones demuestran que esto no está relacionado con conductas suicidas. El riesgo de tener pensamientos suicidas es mayor durante las primeras semanas después de comenzar a tomar un medicamento o cuando se modifica la dosis. Además, los antidepresivos tienen más probabilidades de reducir el riesgo de suicidio a largo plazo, ya que mejoran el estado de ánimo. Si su hijo adolescente tiene pensamientos suicidas mientras toma un antidepresivo, comuníquese de inmediato con un miembro del equipo de atención médica de su hijo. Si cree que su hijo adolescente se encuentra en peligro en este momento, solicite ayuda de emergencia.
Respalde el plan de tratamiento
Si su hijo adolescente está recibiendo tratamiento debido a pensamientos suicidas o a un intento de suicidio, tal vez le tome tiempo sentirse mejor. Ayude a su hijo adolescente a seguir el plan de tratamiento. Además, motive a su hijo adolescente a participar en actividades que puedan ayudarle a reforzar su confianza y a establecer relaciones saludables con los demás. Si le preocupa que su hijo adolescente pueda estar pensando en suicidarse, tenga una conversación sincera con él y, si es necesario, busque ayuda de inmediato.
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