30 de mayo de 2008
ROCHESTER, Minnesota: Los científicos de Mayo Clinic desarrollaron un modelo animal capaz de probar la función de dos importantes genes de supresión tumoral, el p16 y el p19, en el proceso de envejecimiento. Para los científicos era ya conocido que según los humanos y ratones envejecían, los niveles de expresión de ambos genes eran mayores, pero no tenían claro cuál era su función en el proceso de envejecimiento. Los descubrimientos del equipo de Mayo revelan que el p16 provee combustible para acelerar el envejecimiento celular, mientras que el p19 detiene el proceso.
Los descubrimientos, publicados en la edición electrónica del 30 de mayo de Nature Cell Biology, pueden ayudar a explicar el desarrollo de algunas características relacionadas con el envejecimiento, tales como la pérdida de masa muscular o las cataratas, y la forma en que éstas podrían retrasarse.
"Los científicos a quienes les interesaba el tema del envejecimiento desarrollaron ratones con carencia de p16 o de p19, pero dichos ratones no sirvieron para realizar estudios sobre el envejecimiento porque todos murieron por cáncer, incluso antes de empezar a envejecer", comenta Darren Baker, primer autor del estudio que labora como técnico de laboratorio en Mayo Clinic y es candidato a doctorado. "Se logró evitar el problema al cruzarlos con otra cepa de ratones que envejece cinco veces más rápido de lo normal a consecuencia de una mutación en el gen BubR1".
Si bien en el proceso de envejecimiento participan otros genes, los científicos pudieron establecer rotundamente que ante demasiada producción de p16, los tejidos empiezan a envejecer. Esto fue completamente inesperado, acota el Dr. Jan van Deursen, biólogo molecular de Mayo Clinic, porque los experimentos con cultivos tisulares predijeron que la expresión de p19 promueve el envejecimiento.
Otro descubrimiento importante del estudio es que la causa del inicio y avance del envejecimiento, al menos en parte, es la acumulación de células senescentes (o que envejecen) en tejidos y órganos. Dichas células senescentes tienen un perfil de expresión génica anormal, además de secretar proteínas que dañan las células circundantes, afectando la función de tejidos y órganos, así como otros aspectos del envejecimiento.
El estudio se financió gracias a los Institutos Nacionales de Salud, la Fundación Ted Nash y la Ellison Medical Foundation.
Los coautores del estudio, todos de Mayo Clinic, fueron los siguientes: Dra. Carmen Pérez-Terzic, Dra. Fang Jin, Kevin Pitel, Dr. Nicolas Niederländer, Karthik Jeganathan, Dra. Satsuki Yamada, Santiago Reyes, Lois Rowe, Dr. H. Jay Hiddinga, Dr. Norman Eberhardt y Dr. Andre Terzic.
Mayo Clinic, a través de un enfoque dedicado a las necesidades individuales de los pacientes, proporciona servicios de diagnóstico y tratamiento en todas las sub-especialidades, dentro de sus instalaciones de Rochester en Minnesota, Jacksonville en Florida, Phoenix y Scottsdale en Arizona.
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