28 de mayo de 2008
ROCHESTER, Minnesota: Un nuevo medicamento parece ofrecer bastante alivio a los pacientes con estreñimiento crónico grave, al tiempo que minimiza la posibilidad de que se presenten efectos secundarios cardíacos, indican los resultados de un estudio publicado esta semana en el New England Journal of Medicine.
En el ensayo participaron 38 centros médicos y su director fue el Dr. Michael Camilleri, gastroenterólogo de Mayo Clinic. A los pacientes que cumplían con el criterio del estudio se los asignó al azar a recibir ya sea una o dos dosis de prucaloprida, medicamento que estimula a los receptores proteicos que participan en la contracción del colon, o a tomar placebo.
"Fue mucho mayor la cantidad de pacientes que pudo defecar espontáneamente con la prucaloprida, sin enemas ni laxantes, en comparación con quienes tomaban placebo", acota el Dr. Camilleri. "El tiempo que tardó en llegar la primera defecación fue mucho menor, además de que la calidad de vida y otros síntomas abdominales también mejoraron en quienes tomaban el fármaco del estudio".
El estreñimiento es un problema médico común que afecta a alrededor del 15 por ciento de personas en Estados Unidos, quienes anualmente invierten varios miles de millones de dólares en laxantes y otros tratamientos. La prevalencia es mayor entre mujeres y afroamericanos, además de que aumenta especialmente con la edad. El estudio abarcó pacientes afectados por una versión común del estreñimiento, conocida como estreñimiento crónico grave. Para que los pacientes pudiesen participar, debían durante al menos seis meses padecer de estreñimiento, definido como la capacidad el defecar menos de tres veces por semana. No fueron elegibles aquellos que tuvieron más de cuatro defecaciones en las dos semanas del período de "ingreso" antes de empezar el tratamiento.
"El rango normal de la defecación es entre tres veces diarias y tres veces por semana", explica el Dr. Camilleri. "Los 620 pacientes estudiados en este ensayo sufrían de estreñimiento grave, con un promedio de tan sólo una defecación durante las dos semanas anteriores al inicio del tratamiento, y en su mayoría habían sufrido este problema desde hacía muchos años, no solamente meses".
Dio la impresión de que ambas dosis de prucaloprida, de 2 y 4 miligramos (mg), ofrecían igual beneficio, pues cerca del 30 por ciento de los pacientes presentó un promedio de tres defecaciones por semana durante las 12 semanas del estudio. Solamente el 12 por ciento de los pacientes que tomaba placebo alcanzó un promedio de tres defecaciones semanales. Casi la mitad (47,3 y 46,6 por ciento, respectivamente) de pacientes que tomaban prucaloprida defecó al menos una vez más por semana, pero sólo alrededor de la cuarta parte (25,8 por ciento) de quienes tomaban placebo obtuvo una mejoría similar.
El efecto adverso más común fue de diarrea, cuya tendencia se presentó durante las primeras etapas del tratamiento, aunque la mayoría de pacientes luego se asentó en una rutina más normal de defecación. Los efectos esperados del medicamento son precisamente mayor cantidad de defecaciones y diarrea. Solamente 1,5 por ciento y 4,4 por ciento de pacientes tratados con 2 mg y 4 mg de prucaloprida, respectivamente, suspendió el tratamiento debido a diarrea. "Esto sugiere que la diarrea era menos molesta que el estreñimiento", dice el Dr. Camilleri. Los dolores de cabeza fueron un efecto secundario menos frecuente.
El Dr. Camilleri señala que los problemas de riesgo cardíaco que han surgido respecto a fármacos para estreñimiento similares, entre ellos el tegaserol, parecen ser menos preocupantes con la prucaloprida. "En cuanto a su efecto, la prucaloprida es altamente selectiva y no reacciona ante otros receptores proteicos, como los que participan en la regulación del ritmo cardíaco", aclara el médico. "Durante el estudio, realizamos pruebas con electrocardiogramas y no encontramos ningún problema con el ritmo cardíaco, aunque dos de los tres pacientes que se retiraron del estudio presentaron síntomas de palpitaciones y mareo, que podrían haberse atribuido a un efecto sobre el sistema cardiovascular".
La prucaloprida aún no recibe aprobación en Estados Unidos ni en ningún otro país. El Dr. Camilleri indica que será necesario recopilar y publicar los resultados de otros estudios, así como presentar datos sobre su seguridad y eficacia para revisión por parte de la Administración de Alimentos y Drogas de Estados Unidos, antes de que pueda autorizarse al fármaco en Estados Unidos como tratamiento para el estreñimiento crónico.
Mayo Clinic, a través de un enfoque dedicado a las necesidades individuales de los pacientes, proporciona servicios de diagnóstico y tratamiento en cada sub-especialidad en sus instalaciones de Rochester en Minnesota, Jacksonville en Florida, Phoenix y Scottsdale en Arizona.
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